Fotografo de niños Gijon, Oviedo, Aviles, Asturias, fotografia infantil, comuniones » Blog de fotografía infantil de Esther Cossío

¿Y qué hago con mis fotos?

¿Bolsas de plástico en un cajón? ¿Álbumes de cartón con las fotos pegadas con cantoneras? ¿Cajas en el fondo de un armario? Esos eran los métodos más habituales para conservar nuestras fotografías, hasta hace algo menos de diez años.

Con la llegada de la fotografía digital la cosa ha cambiado radicalmente por el simple hecho de que, generalizando, ya ni nos molestamos en mandar a imprimir las fotos: se van conservando en la tarjeta de memoria de la cámara hasta el siguiente viaje o evento familiar, en que apresuradamente las descargaremos en el ordenador… donde felizmente dormirán el sueño de los justos.

Aunque no lo creamos, nunca nuestras fotos han corrido tanto peligro de desaparecer como ahora. Sí, así es: en plena era digital, con todas las facilidades para hacer fotos de todo en cualquier momento, nuestras imágenes están bajo la amenaza constante de desaparecer por motivos tan tontos como un desfase en el suministro eléctrico, la caída al suelo de uno de los soportes de almacenamiento o por un desgraciado despiste que nos ha hecho borrar una carpeta sin darnos cuenta de lo que había dentro.

Este artículo no está dirigido a profesionales de la fotografía que, como yo, invertimos tiempo, dinero, y hasta horas de sueño, en proteger a conciencia el fruto de nuestro trabajo (pregúntale a un fotógrafo cual es su película de terror favorita y verás cómo rápidamente te cuenta la historia de su primer disco duro muerto. ¡Argggg, toco madera, toco madera!)

Mi intención es concienciar a amigos y clientes de la importancia de preocuparse de la conservación de su más entrañable posesión física: sus fotos familiares.

Mi amigo Ángel, profesor en la Universidad de Extremadura y gran aficionado a la fotografía, ha escrito a este respecto un artículo en su blog que creo debería ser de lectura obligada en cada casa y ¡hasta asignatura obligatoria en los colegios!

¿Veré mis fotos dentro de 30 años?

Me encantaría que su lectura generase la inquietud necesaria para que cada uno analizase el sistema de conservación de sus fotografías digitales, y así contribuir a la preservación de nuestro patrimonio histórico familiar.

Y como una entrada sin fotos es como un jardín sin flores (o una boda sin langostinos) aquí os dejo con Jairo, que ya sabe lo que es aprender de los propios errores llevándose un buen chasco (¡salpicó hasta la fotografía!) 😉

Jairo mojándose con la manguera

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  • 17/11/2011 - 23:19

    FINI PERVERA - entrada con doble alegría para mí:una, porque me ha hecho pensar en algo que ya sabía (Esther, tú sabes de mi trauma …jeje) y que estaba remediando con mi peque….pero, no querrá él contar en el futuro con fotos de sus padres, abuelos, tíos…etc?? habrá que remediar ese tema también
    y dos….porque tenía muchas ganas de ver esa foto!!! lo que me he reído viéndola y recordándola!!!ReplyCancel

    • 17/11/2011 - 23:34

      Esther - Jejejee, ya sabía yo que había ganas de esa foto. De lo otro, Fini, ya sabes, léete bien el post de Angel y adáptalo para la seguridad de tus fotos, guapa!. Un besote! 😉ReplyCancel

  • 17/11/2011 - 21:40

    Anna - ¡Estás que te sales Esther!!! … y no voy a quitarte la razón en todo lo que dices…. ¡no nos damos cuenta de lo poco que cuesta perder nuestros recuerdos!!! Has dado un toque de atención a todos los que leemos tu blog!!! 😉

    MuxusReplyCancel

    • 17/11/2011 - 22:05

      Esther - Un granito de arena para evitar males mayores ;)))ReplyCancel

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